Nuestra visión comunitaria

Creemos que nuestras comunidades son expertas en sus propias vidas, y nos esforzamos por unirnos a ellas donde se encuentran.
Creemos que los recursos curativos residen dentro de nuestras comunidades: nuestra tendencia natural e inherente como seres vivos es avanzar hacia la salud. Así pues, creemos en el optimismo: el cambio es posible para todos nosotros.
Creemos que la conexión humana es transformadora y restauradora: debe ser no violenta, respetuosa y no jerárquica.
Creemos en la diversidad. Nos esforzamos por fomentar continuamente una forma abierta y sin prejuicios de relacionarnos con diversas formas de estar en este mundo.


Creemos en la integridad y la solidaridad.

 


 

La Comunidad de Manuel Antonio Ay

Una Historia de Resiliencia

 

 

Siempre en estrecha consulta con la comunidad, aspiramos a convertirnos en partidarios y aliados en su camino hacia el desarrollo local.

 

Manuel Antonio Ay se localiza en el Municipio Solidaridad del Estado de Quintana Roo México. La comunidad cuenta con alrededor de 400 habitantes. Algunos de ellos hablan sólo maya, aunque la mayoría habla tanto maya como español. Las viviendas son humildes y algunas de ellas tienen una sola habitación y piso de tierra. Sin embargo casi todas cuentan con luz eléctrica e instalaciones sanitarias. La población cuenta con un centro de salud que consta de una construcción de una sola habitación donde acude de vez en vez, una enfermera equipada con gasas y desinfectantes, pero no por ejemplo, un instrumento para tomar la presión arterial.

 

La población tan sólo cuenta con un jardín de niños y una escuela primaria. Aquellos que persisten, tienen que viajar a Cobá o a Francisco Uh May a 10km para continuar con la escuela secundaria y preparatoria. Una parte de la población no tiene ninguna escolaridad y otra tiene una escolaridad incompleta. Sólo un porcentaje menor cuenta con educación superior.

 

Los mayas máasewales de la zona poseen una identidad propia, distinta a la de los mayeros yucatecos y campechanos que ha sido resultado de su continúa lucha autonomista. Máasewal es una palabra de origen náhuatl que significa plebeyo o gente humilde; entre los mayas es sinónimo de campesino. La de ellos es una presencia viva, resultado de una tradición de resistencia que no desiste, aun después de 500 años de procesos sanguinarios y otros menos tangibles de colonización y consiguiente exterminio y asimilación.

 

 

Continuación...

 

La Comunidad de Manuel Antonio Ay

 

 

Carlos Meade explica claramente como incluso en el último siglo y hasta nuestros días, la sociedad maya máasewal ha sido sometida y colonizada de diversas maneras: por las armas, después por un reparto agrario que ha buscado dividir y confrontar a través de migraciones inducidas de campesinos sin tierras, dinámica reforzada por desarrolladores voraces y fraudulentos de hoy en día. También a través del sistema escolar post-revolución de 1910 que buscó asimilar a la juventud al forzarlos a olvidar su lengua y su raíz maya. Luego vino la apertura de los mercados, la llegada de la Coca Cola y la comida chatarra, que han devastado la salud de la gente. Finalmente, llegó la industria turística que ha tenido efectos desastrosos para el ambiente y la comunidad maya de Tulum y alrededores. No desestimemos a su vez, el arribo de incontables migrantes como nosotros que al llegar a establecernos en el Mayab, conformamos una oleada de pobladores foráneos contemporáneos.

 

Israel Chen, líder comunitario en Manuel Antonio Ay, expone su visión de los principales problemas en la población. Para él, la división en la comunidad por la tenencia de la tierra es el primero. Otro tema es el acceso a la salud, los principales hospitales están muy lejos y la gente llega a morir o sufre daños irreversibles ante una emergencia médica en una población que además, no cuenta con servicios de transporte público continuo. Otro tema complejo es la violencia doméstica y de género, un problema prácticamente invisible pues las familias y las mujeres no se atreven a sacarlo a la luz.

 

Israel considera que es indispensable fomentar la unión en la comunidad para trascender el rezago: es necesario que la comunidad tome conciencia de su autonomía y de las posibilidades de desarrollo que existen al interior de la misma. “Si nos unimos, podemos salir adelante sin depender del gobierno y su condicionamiento de mandarnos recursos a cambio del voto; que los jóvenes entiendan que podemos desarrollar esquemas de inversión en la propia comunidad” nos explica Israel cuando le preguntamos acerca de sus propuestas para el futuro de Manuel Antonio Ay. También considera que IAE.MX, como gestor de cambio, podría ayudar a catalizar alternativas en la comunidad para el reciclaje de basura, soluciones ecológicas sustentables y protección de la selva, y por supuesto, atender la violencia de género a través de talleres en la comunidad.

 

El pueblo lleva el nombre de un líder de la Guerra de Castas, quien luchó por el pueblo maya contra el yugo de los colonizadores que oprimían a los máasewales. Manuel Antonio Ay, batab (jefe local del pueblo) era originario de Chichimilá. El profesor Cutz Medina nos cuenta que persiste en la memoria del pueblo maya el asesinato de este líder. Máaxo’ob wach’ sakbej (batabo’ob: ̔líderes mayas̕) nos relatan de cómo el Gobierno se enteró de los planes que tenían los rebeldes, pues Manuel Ay se encontraba embriagándose en Chichimilá cuando se le cayó del sombrero una carta que le había enviado Cecilio Chí, en la que expresaba cual era el pensamiento de Pat, otro líder, y de Ay en torno a la rebelión. Manuel Antonio fue asesinado en el Barrio de Santa Ana de Valladolid en Yucatán el 26 de julio de 1847.

 

Así pues, impregnada en el nombre de esta comunidad está la memoria que refleja el conjunto de las historias de la mayoría de las comunidades indígenas de las Américas: una historia de profunda resiliencia al negarse a su disolución en la bruma del pasado desechado.